50 años de la Fórmula Renault
Nacida como Fórmula Mini Junior en 1963, la categoría escuela cumple medio siglo formando notables pilotos. Pero hoy la mayoría no tiene proyección internacional.
La categoría nació con el nombre de Fórmula Mini Junior en 1963 (foto: Fórmula Histórica).
En nueve días se cumplirá medio siglo de su primera carrera. Fue el 17 de marzo de 1963, en el circuito N° 5 del Autódromo de Buenos Aires. Aquél bautismo fue bajo el nombre de Fórmula Mini Junior, división gestada por la CDA del ACA con el objetivo de promover jóvenes pilotos. La carrera inaugural tuvo a diez participantes, entre los que se impuso Pedro Von Dory, con un De Tomaso-NSU.
Las carreras iniciales continuaron en el escenario porteño y en Bahía Blanca. La flamante especialidad se nutría de chasis Crespi, Smith, De Tomaso y Delfosse. El primer campeón fue Roberto Galluzzi, en el año 1965, ya que tanto en 1963 como en 1964, las carreras tuvieron carácter de presentación.
En 1966 la categoría cambió su nombre a Fórmula 4 Argentina que duró hasta 1979. Jorge Kissling resultó el primer ganador bajo esta nueva denominación, dando inicio a un dominio de los Crespi-BMW, que sólo se interrumpió por un triunfo por lado para los motores NSU y Fiat, sumado al de Donato Márquez Orabona en 1968, con chasis Delfosse, pero también impulsor BMW.
Monopostos de finales de los años sesenta.
Finales de los sesenta y principios de los setenta. Época de una fiebre sin igual en la historia del automovilismo autóctono. La experimentación y desarrollo que se explotaban en el TC y en el flamante Sport Prototipos llegaron a los monopostos no solo en la Mecánica Nacional de Fórmula Uno y Dos. También se extendió a la F-4.
La promocional alcanzó un alto grado de popularidad, atrayendo a constructores y jóvenes pilotos de todo el país, inclusos extranjeros. Por ejemplo, una carrera en Buenos Aires en 1970 convocó un parque de 102 monoplazas.
Sin embargo un año antes se produjo un punto de inflexión: se inicia la supremacía del Rombo. Fue en 1969, con la victoria de Carlos Ragno a bordo de un Crespi-Renault, donde los impulsores de la terminal francesa comienzan a ser la referencia dando lugar en 1980 a un nuevo cambio en su nombre: Fórmula Renault Argentina.
Ésa versión tuvo una presentación de lujo siendo partenaire del Gran Premio de Fórmula Uno, con triunfo del reciente campeón Gustavo Sommi, siendo Víctor Rubén Rosso su sucesor en la temporada ’80.
Típico monoplaza de la década del setenta.
En ese ejercicio hubo un cambio en los impulsores, ya que comenzaron a utilizarse los C1J de 1400 Cm3, con mejoras que le otorgaban unos 105 caballos, acelerando de 0 a 100 km/h en 4,1 seg. Estas plantas motrices se desarrollaban en Argentina y equipaban a los modelos del Rombo R12 y luego el R18.
Si bien era libre el uso del chasis, los Crespi continuaron su hegemonía que, en esa época, se interrumpió sólo en 1985 con la corona de Miguel Ángel Etchegaray a bordo de un Berta. Tras un lustro la división comenzó a ser gestionada por Renault Sport Argentina.
Pasaron 18 años con la base del mismo motor, que fue reemplazado en 1998 por el F3R 2.0 L del modelo Mégane. Fue esa temporada cuando se produjo la última victoria de un chasis Berta de la mano de Próspero Bonelli en La Plata.
A partir de 2001 la FR volvió a compartir el calendario con el TC 2000, logrando así una mayor repercusión en los medios, acompañado siempre de un buen número de máquinas y entretenidos espectáculos.
Un Crespi de 1988.
Los impulsores volvieron a cambiarse en 2004 con la aparición del K4M 1.6 L del Mégane II. Al año siguiente debutó con victoria el chasis Tito 01, fabricado por Héctor "Tito” Pérez. Damián Cassino llevó al nuevo modelo a lo más alto del podio, en la primera fecha disputada en Buenos Aires. Fue el comienzo del fin para los monoplazas Tulia XXV de Crespi...
Fue entonces que bajo la excusa de mayores condiciones de seguridad, a finales de 2006 Renault Sport Argentina y los responsables del TC 2000 decidieron un cambio radical: el reemplazo del parque por los chasis Tito 02, desde ese momento los únicos permitidos en la promocional. No obstante los fierros no cambiaron y siguieron siendo los K4M de 1600 cm3, preparados por Hugo Bini.
El último Crespi ganador en la FRA fue el conducido por Matías Muñoz Márchese en Paraná el 26 de noviembre de 2006. Aquél verano de 2007 fue con polémica. En especial para el gran Tulio Crespi, quien dio la vida por la categoría y sentía que de un día para el otro sus autos no tenían lugar (N.de.R: luego sus chasis nutrieron la F-4 Metropolitana y FR Plus).
El auto del Gurí Martínez tras conseguir su primer título en 1990.
El primer ganador con los nuevos chasis Tito 02 fue el recordado Guido Falaschi en Comodoro Rivadavia. Sin embargo, el cambio no impidió una nueva consagración de Mariano Werner quien fue el primer campeón de la era post Crespi.
En 2010 la especialidad tomó su rumbo actual con la llegada de los motores Renault F4-A 2.0 L del modelo Laguna II. Los mismos comenzaron a usarse desde la segunda fecha en General Roca, con el éxito de Franco Vivian. Desde hace tres años la especialidad no sufrió modificaciones. Este fin de semana en Río Cuarto abre un nuevo campeonato.
Pero más allá de las cuestiones técnicas y sus cambios, hay un tema delicado que es la escasa proyección de sus campeones o pilotos relevantes según sus años. El caso del reciente monarca Carlos Javier Merlo, quien correrá este año en la FR Europea (Manor MP), resulta una gota en el desierto.
Se juntan dos problemáticas: la falta de apoyo para los chicos que se destacan en la FR y la ausencia de una categoría de fórmula con mayor potencia, algo que se tenía cuando estaba la F-2 Nacional, la F-2 Codasur y luego cuando la F-3 era una aspiración terrenal para los pilotos locales.
Las máquinas actuales: chasis Tito 02.
En los últimos años –salvo el caso de Merlo- se formaron campeones para correr luego en autos con techo. Se perdió el norte. Esto atenta también al “soñado” proyecto a largo plazo de promover un argentino en la escalera hacia la Fórmula Uno.
Si bien la FR mantiene un número respetable de corredores el concepto se desvirtuó y muchos jóvenes optan por hacer escuela en la Clase 2 del TN, las flamantes promocionales teceístas (TCM y TCPM) y las divisiones menores del Top Race (TR Series y Junior).
Esta situación obliga a un replanteo para los responsables del automovilismo argentino. Su historia grande también está ligada a los monopostos, aunque muchos digan lo contrario. En el año de su 50° aniversario, la Fórmula Renault merece una continuidad a través de una de fórmula superior donde sus “alumnos” puedan graduarse y hacer post grado con un nivel mayor.


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