La Fórmula E acelera hacia el futuro con el debut del Gen4
La Fórmula E dio un paso decisivo hacia una nueva etapa de su historia. En el circuito Paul Ricard de Francia, la categoría eléctrica presentó oficialmente al Gen4, el monoplaza que comenzará a utilizarse a partir de la temporada 2026/2027.
El nuevo Gen4 de la Fórmula E (Crédito FIA Fórmula E)
Con cifras nunca vistas en el certamen, el nuevo coche promete romper récords, elevar el espectáculo y reforzar la identidad tecnológica y sostenible de la Fórmula E.
El Gen4 contará con tracción total y una potencia que impresiona incluso en comparación con categorías tradicionales. En clasificación y con el Modo Ataque activado durante las carreras, el monoplaza alcanzará los 600 kW, es decir, más de 800 caballos de fuerza, lo que supone un incremento superior al 70% respecto al actual Gen3 Evo. En ritmo de carrera, sin Modo Ataque, la potencia pasará de 300 a 450 kW, un aumento del 50%, que permitirá reducir los tiempos por vuelta en aproximadamente diez segundos. En algunos circuitos, como el emblemático trazado de Mónaco, los registros comenzarán a acercarse a los de la Fórmula 1.
Las prestaciones puras también impresionan: el nuevo coche será 30 centímetros más largo y cerca de 20 centímetros más ancho, podrá superar los 320 km/h en condiciones de carrera y acelerará de 0 a 100 km/h en apenas 1,8 segundos. Un salto de rendimiento que, según la organización, no tiene precedentes en la historia de la categoría.
Tras mostrar las primeras imágenes en noviembre del año pasado, el Gen4 ya es una realidad tangible y ha salido a pista por primera vez en Francia. La Fórmula E aprovechó la ocasión para reunir todas las generaciones de monoplazas, evidenciando la evolución constante del campeonato y el enorme salto que representa esta nueva etapa. Sin embargo, el incremento de potencia llega acompañado de una clara apuesta por el control y la eficiencia. La carga aerodinámica se ha duplicado respecto al Gen3 Evo, mejorando notablemente el agarre en curva, en combinación con la tracción integral y los nuevos neumáticos desarrollados por Bridgestone.
Como novedad absoluta, el Gen4 dispondrá de dos paquetes aerodinámicos distintos: uno de baja carga y otro de alta carga, adaptándose a las características de cada circuito. En cuanto a la energía, seguirá siendo un factor clave en el desarrollo de las carreras. Para soportar el aumento de prestaciones, la energía utilizable en carrera se incrementará en un 43 %, gracias a un nuevo proveedor de baterías y a un sistema de regeneración en frenada que alcanzará los 700 kW, equivalente a unos 940 caballos de fuerza.
Crédito FIA Fórmula E
Pese a este salto tecnológico, la Fórmula E insiste en que el Gen4 será aún más sostenible que sus predecesores. Se trata del primer coche de competición 100% reciclable, con al menos un 20% de materiales reciclados en componentes clave, manteniendo intacto el ADN ecológico de la categoría.
La llegada de estos nuevos monoplazas también implicará cambios en el formato del campeonato, aunque por el momento no se han anunciado detalles concretos. La FIA abordará estas modificaciones en el próximo Consejo Mundial del Motor, previsto para el mes de junio. Lo que sí es seguro es que el Gen4 obligará a replantear el tipo de circuitos del calendario, lo que supondrá la despedida de algunos trazados actuales, como Tokio o el circuito del ExCeL de Londres.
Para los equipos, el desafío será mayúsculo. El reglamento ofrecerá mayor libertad técnica, permitiendo un desarrollo más profundo del control de tracción, los sistemas de frenado ABS y los diferenciales activos tanto en el eje delantero como en el trasero. El software seguirá siendo un elemento clave para maximizar la eficiencia energética y el rendimiento en carrera.
Presentación en pista del Gen4
Además, al igual que en la Fórmula 1, los pilotos tendrán mayor capacidad de intervención desde el volante. Podrán ajustar parámetros como la gestión del par, el diferencial y la frenada en plena carrera, con mayor libertad en el sistema de frenos “brake-by-wire” y la introducción de un sistema destinado a evitar el bloqueo de los neumáticos a la salida de las curvas.
Xavier Mestelan Pinon, director técnico de la FIA, destacó la magnitud del salto tecnológico: “Tendremos un coche de tracción total con 600 kilovatios de potencia y grandes capacidades de vectorización del par, lo que permitirá gestionar la potencia entre el eje delantero y trasero. Esto aumentará enormemente el rendimiento del coche y también el disfrute del piloto”. Y concluyó: “Empezamos con la Gen1 con una relación potencia-peso de 4,4 y hoy estamos cerca de 1,7. El salto es enorme”.
Con el Gen4, la Fórmula E no solo acelera en la pista: también redefine su futuro.


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